lunes, 16 de diciembre de 2013

El Eurovegas económico

Esta última semana hemos visto como se truncaba la gran apuesta para Europa del magnate Sheldon Aldenson, para construir su gran casino en los terrenos de la localidad de Alcorcón, en Madrid (España).
Es posible que dicho fracaso se deba a multitud de variables, tanto económicas como sociales, pero todo parece que el proyecto no tenía buena pinta desde un principio, aunque muchas empresas y empresarios veían una buena oportunidad de negocio en todo ello.
En mi opinión, la decisión del COI de rechazar a la candidatura madrileña de ser la sede olímpica en 2020, haya influido muy negativamente en el futuro del proyecto, pero también tenemos que tener en cuenta que muchos de estas propuestas tienen más de especulativas que de una visión más realistas del entorno, sobre todo cuando las condiciones impuestas por el promotor iban en contra de varias leyes en vigor.
Sin embargo, esto nos hace reflexionar sobre la situación de la economía mundial, donde asistimos a un gran casino, en el que encontramos multitud de juegos de azar (como la ruleta, el póker, el blackjack, etc.), pero muy alegremente sin tener en cuenta que las consecuencias de esas apuestas, son sufridas por terceras personas, las cuales no participan y en muchos casos, ni saben que son parte interesadas en las mismas.
Es curioso observar que las empresas y gobiernos juegan alegremente, incluso arriesgándose, de forma temeraria en muchos casos, pero sin ser conscientes del resultado de los mismas, y paradójicamente, no se sienten responsables si el desenlace ha resultado negativo. Y en muchas ocasiones suelen atribuirlo a una mala racha o al fallo de un sistema infalible.
Pero en todo juego hay ganadores y perdedores. ¿O sencillamente una cuestión de azar, o unos pocos controlan las reglas de juego? Da la sensación que algunos juegan con las cartas marcadas o con información de cómo se va a desarrollar el juego, o simplemente se sienten lo suficientemente seguros de no perder demasiado, bien por no ser su dinero, o por tener su crédito cubierto.
Lo que realmente asusta son las enormes cantidades de dinero que se manejan, mareantes para el ciudadano medio, las cuales cambian de mano de forma pasmosa, utilizando una jerga o lenguaje de difícil comprensión para el público en general.
Se intentan crear leyes y normas de juego, pero como en todo, existen lagunas, las cuales son hábilmente utilizadas. Lo que sí que es seguro, que aunque sea parte de nuestra renta la que está en juego, a la mayoría de nosotros no se nos permite la entrada en ese Eurovegas económico.

2 comentarios:

  1. Buen artículo, Carlos.

    Efectivamente, hay personas marcadas a fuego como ganadores y otras como perdedores, con barreras infranqueables para cambiar de bando y con una distancia cada vez mayor entre las dos clases.

    Es preocupante, porque los ganadores no van a hacer nada por cambiar esta situación y los perdedores carecen de medios ni siquiera para intentarlo. Acabará mal, repasemos la Historia...

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    1. Cierto Fernando, como en el deporte, hay que saber perder, y saber ganar. Los primeros estan acostumbrados, pero los segundos no son elegantes a la hora festejar su victoria, muchas veces humillando al rival, aunque poco mérito tiene ganar a un rival más débil y que no tienen las mismas armas. Cierto que las revoluciones las comienzan las clases medias.....Gracias Fernando.

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