martes, 1 de julio de 2014

El proceso y el resultado



Todo nosotros hemos sido estudiantes y uno sabe, o debe saber las horas que necesita para poder enfrentarse, con algunas garantías, al examen que debe de presentarse. Lo ideal es seguir los siguientes pasos: “entender, comprender y asimilar”. Pero el tiempo utilizado varía según las personas, algunos lo realizan en menos tiempo que otros, demostrándolo, obviamente con los resultados obtenidos. Por eso, cada uno tiene un proceso o método para estudiar, el cual va cambiando a lo largo de la vida, según las dificultades que se vaya teniendo y sobre todo, por las consecuencias tanto positivas como negativas.
En las demás etapas de la vida también hay otros procesos, tales como: las relaciones sociales, profesionales, familiares, etc.; incluso nada más nacer el hombre ya verifica que ciertas acciones tienen unas reacciones en los demás, y aprende rápidamente, aquello que es útil, y lo que no, y sobre todo, se aprecian cambios constantes durante todo su proceso de desarrollo.
Sin embargo. ¿El resultado es parte del proceso o es al revés? Como todo, no hay una respuesta común o categórica, la experiencia  dice que los resultados pueden inspirar nuevos métodos, sin embargo, sin un proceso por mínimo que sea, sería complicado tener un efecto positivo, o lo que es peor, no se sabría el porqué de dicha resolución.
En muchas ocasiones  a algunas personas, generalmente englobadas geográficamente, tiene la fama de abusar de la improvisación ante las adversidades, acudiendo a la creatividad. Por otra parte, otros acuden a la planificación obsesiva de los acontecimientos  sin lugar a la flexibilidad, lo que muchas veces, deja poco espacio ante las dificultades que puedan surgir.
Pero esto no es una ciencia exacta y hemos de ser lo suficientemente pragmáticos para realizar procesos para cada circunstancia o las peculiaridades que tengan los escenarios que surgen en cada momento, o tener la capacidad para adaptarse rápidamente a los imprevistos.
A veces es desesperante, sobre todo en temas económicos, como ciertos procesos, aunque demostradamente han resultado negativos, siguen aplicándose a rajatabla, como si de una cuestión religiosa se tratará, sin ninguna oportunidad a la creatividad. Simplemente porque no se quiere investigar nuevas fórmulas, sobre todo para hacer frente a las nuevas necesidades de la población.
Porque vivimos en un mundo de continuos cambios, los cuales en la mayoría de las ocasiones son difíciles de asimilar, e incluso nos desbordan. Ante estos nuevos retos, no podemos acometerlos como modelos antiguos porque las personas ya no piensan, ni reaccionan de la misma manera. No podemos seguir con los mismos procesos porque sean conocidos, o porque nos sintamos más cómodos, o porque lamentablemente no sabemos usar ningún otro.
Al final, o cambiamos, o el propio entorno nos hará cambiar. Y no olvidemos que los resultados de otros influirán en nuestras formas de hacer las cosas si queremos conseguir las mismas metas, pero no serán eternos en el tiempo, más bien, todo irá mucho más rápido.
Como en la película de la vida, como diría cualquier gran actor: “La improvisación  es buena, siempre y cuando este bajo un guión”. Si sabemos a dónde queremos ir a  parar, no solo es importante el destino que queramos conseguir, sino, que no perdamos de vista el camino que estamos recorriendo, para no salirnos del él.

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