miércoles, 26 de febrero de 2014

Vivir como un Amish del siglo XXI



En algunos lugares de Estados Unidos y de Canadá, existen unas comunidades llamadas Amish, las cuales son descendientes de emigrantes germanos y suizos en el nuevo mundo. Son conocidos por tener un estilo de vida austero, muy conservador y sobre todo alejado de todo tipo de modernidad. Con unas reglas que se han estancado en los siglos XVIII o XIV.
Lo más inquietante es la lección de que se pude sobrevivir con escasos recursos, con los frutos del trabajo y de lo que nos puede ofrecer la madre naturaleza. Donde se observa el dicho: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita….”. Ya que en un mundo cada vez más vertiginoso, es complicado no poder resistirse a las tentaciones que nos acechan cada día.
He aquí que nuestra cultura radica en poder consumir cada vez más productos o servicios, en muchas ocasiones sin saber cuáles van a ser las ventajas de los mismos, para que realmente me van a servir. Pero si no lo hacemos, parece que estamos fuera de nuestro tiempo, o sencillamente no estamos integrados, estamos fuera de la frecuencia en la que viven el resto de nuestros conocidos. Antes era un lujo poseer un teléfono móvil (celular), ahora es imprescindible para cualquier tarea, y seguramente habrá muchas más utilidades y artilugios en un futuro cercano.
Sin embargo, nos hemos acostumbrado también a comprar, casi compulsivamente, a tener un nivel de vida cada vez más frenético, comprando, en muchas ocasiones, por encima de nuestras propias posibilidades. Bien porque nuestra renta nos lo ha permitido, o quizás por endeudarnos en demasía. Por desgracia, todo eso cayó como un castillo de naipes, y de la noche a la mañana no hemos visto que ese nivel de vida ya no existe.  Tenemos que reducir nuestros gastos, priorizar aquello que es más importante y desechar lo más superfluo, o por lo menos, las más triviales.
Ahora bien, veíamos a los Amish, como una curiosidad, como algo exótico, incluso como a unos locos que viven en el pasado, que se han introducido en una burbuja del tiempo. Hoy en día, vemos con estupor, que a ellos no les ha afectado la crisis, pero nosotros estamos cada vez más asustados, porque tengamos que convertirnos en unos Amish del siglo XXI. Renunciar a ciertas comodidades, más que por elección, por la obligación de las circunstancias.
Lo cual, alguno pensará que sería positivo, podríamos convertirnos en una sociedad más espiritual, más ecologista, en definitiva, más humana. Aunque, chocamos con un sistema que vive de la venta de móviles, de coches, de viviendas, de alimentos, etc. No sería tan sencillo volver a una civilización menos tecnificada, sobre todo porque sería complicado poder satisfacer a la población en cantidad y rapidez, sus necesidades básicas. El gran dilema es el siguiente: “¿Queremos ser unos Amish modernos? ¿O no tenemos otro remedio que serlo? Generalmente cada persona desea tener un estilo de vida, pero también la sociedad nos propone o impone unas condiciones, que si no sabemos gestionarlas, nos vemos condenados a ser unos Amish forzosos, rezando para volver a ser, o parecer, la persona que antes éramos…..Lo cierto, es que ya nada será igual…….

lunes, 17 de febrero de 2014

La rentabilidad de Coca Cola



Todos sabemos las últimas noticias que hablan del cierre de varias embotelladoras en España por parte de la gran multinacional norteamericana, y  sobre todo de la gran reacción de los medios, tanto tradicionales, como digitales. Donde el rechazo ha sido mayúsculo por parte de la sociedad, la cual no entiende que una empresa tan rentable, tenga que tomar unas medidas tan impopulares.
Sin embargo, este tipo de decisiones no son, por desgracia, nada nuevas, porque se ha convertido en algo habitual que empresas con una buena trayectoria, incluso con altos índices de rentabilidad, hayan trasladado las mismas a otros países cuyos costes son más bajos, y por lo tanto, más rentables a corto plazo.
Sin duda, no es una decisión errónea desde un punto de vista financiero a corto plazo, pero las consecuencias en el mercado de origen, pueden ser nefastas a medio y a largo. Ya que la ganancia contable, repercute en una pérdida de imagen y de confianza en los consumidores.
Sobre todo cuando vivimos en una sociedad que vive bajo la esclavitud de la imagen, no solo personal, sino empresarial. Algo que cuesta mucho tiempo y esfuerzo en conseguirse, pero que puede perderse en un instante. De ahí que una decisión formulada desde un prisma financiero, con modelos claramente cuantitativos, se pierda la perspectiva cualitativa de las reacciones del público en general, al que se tendrá que realizar las correspondientes campañas para recuperar ese terreno perdido, y no se sabe, si la ganancia conseguida en un primer momento, compense ese esfuerzo que ha de hacerse para recobrar la imagen perdida.
Porque hay empresas, como profesionales (actores, actrices, políticos, etc.), que son esclavos de su imagen pública, incluso desde una perspectiva más irreal que real, no solo ha de ser un modelo, sino parecerlo. Son iconos en que muchas personas se sienten identificadas. Son un símbolo que demuestra un estilo de vida, una forma de ver la realidad de una sociedad. Por estos motivos, las decisiones y las declaraciones (porque tan importante es la decisión, sino la forma de transmitirla), lo que hace que el público malinterprete la idea original, sea legal o no, pero más importante es la moralidad que conlleva realizar dichas acciones en un escenario tan crispado.
No sabemos cuáles serán las repercusiones y el resultado de esta decisión por parte de Coca Cola, si la pérdida de clientes pueda ser significativa. Pero jugar con dos puntos de vista antagónicos (rentabilidad financiera vs. rentabilidad de marca) puede llevar a un callejón sin salida. No es lo mismo, unos fondos de inmersión o una entidad financiera, que una multinacional que tiene unos valores integrados en la sociedad…….

lunes, 10 de febrero de 2014

El referéndum suizo.



Este fin de semana se ha realizado en Suiza, un referéndum para decidir si se aplica un  cupo para la entrada de trabajadores de la unión europea en su territorio. Y el  resultado ha sido afirmativo, es decir, solo una cantidad preestablecida podrá trabajar en las empresas suizas.
Este resultado no ha gustado excesivamente a la unión europea, ya que va en contra del espíritu del tratado, pero hay que resaltar que Suiza no está inscrita en la misma, aunque tiene lazos importantes con dicha organización.
Sin embargo, cuando hablamos de flujos migratorios, no encontramos con altos índices de hipocresía cuando los distintos países afrontan estos problemas, porque sabemos, algunos por experiencia propia, que muchas economías se apoyan en mano de obra barata para realizar trabajos de baja cualificación pero teniendo a un gran número de ciudadanos autóctonos, recibiendo subvenciones por parte del estado.
También los trabajadores, son un recurso en sí, que en algunos sectores hay un déficit de profesionales, sin embargo, en otros sobran candidatos. Por lo que, es necesario importar  talento (en Brasil se necesitan profesionales altamente cualificados), y en otras ocasiones hay un excedente del mismo (este mismo perfil, en España, está emigrando a otros países). Y con la actual globalización, los países desarrollados han enviado la producción de productos y materiales a regiones donde el coste laboral es mucho más bajo, y donde existe un gran número de trabajadores de baja cualificación (India y China).
Quizás, la decisión de los suizos se haya motivado por el aluvión de emigrantes en los países del sur de Europa, con altos índices de desempleo, por lo que se ha agravado aún más el problema de luchar por un puesto de trabajo, se han visto que este aumento de competencia ha fulminado los salarios. Por esta razón, los ciudadanos suizos, no quieren que con la entrada de profesionales de otros países, haga que sus rentas bajen en picado, lo cual verían amenazada su alto nivel de vida.
Los flujos migratorios han sido una constante en la historia de la humanidad, porque el clima y las circunstancias hacían necesario la búsqueda de nuestras tierras, nuevos lugares para poder seguir adelante y dar un futuro a las generaciones venideras. El mañana no será distintito, sobre todo por los cambios en el clima, los conflictos regionales e internacionales. Pero las sociedades son cada vez más complejas, sus necesidades son más apremiantes. Se exigen resultados cada vez a más corto plazo, en un escenario cada vez más competitivo, en donde la competencia está más percibida como una amenaza, que en un estímulo.
Al final, es más un problema de organización en cada sociedad, la cual ha de satisfacer primero sus propias necesidades, e intentar que otros países impulsen la formación para que sus ciudadanos puedan optar a una mejor calidad de vida. Aunque, en un mundo en cual las diferencias sociales son tan grandes, es un dilema de muy difícil solución.

lunes, 3 de febrero de 2014

El Dream Team

En las olimpiadas de Barcelona 92, Estados Unidos llevó al mejor equipo de baloncesto de todos los tiempos, estrellas como: Larry Bird, Magic Johnson, Charles Barkley, …….y sobre todo Michael Jordan. No solo ganaron todos los partidos, sino que dieron una sensación de total superioridad. No tuvieron rival.
Cuando se está compitiendo, por lo general se intenta llevar a los mejores jugadores para que el resultado sea el mejor posible. Aquellos que sean lo suficientemente profesionales y sobre todo sepan resolver las situaciones con facilidad, con aplomo y experiencia.
Sin embargo, en algunos países, vemos que no juegan los mejores, incluso parece que intervinieran los menos preparados. Hablamos de representantes políticos, los cuales han de negociar a nivel internacional el futuro de sus ciudadanos. Los cuales no parecen darse cuenta de la inferioridad que demuestran sus mandatarios ante encuentros tan importantes. Vemos incluso algunos que no tienen la preparación necesaria, sobre todo en idiomas, para enfrentarse en conversaciones vitales conferencias entre varios países. Como en las Naciones Unidas, o en la propia Comunidad Europea.
Y por desgracia, vemos que algunos países presentan a un verdadero Dream Team, y otros sin embargo, aparecen con equipo amateur, lo cual nos hace ver que el resultado va a ser claro. Y no es porque no existan buenos jugadores en todos los equipos, sino que las decisiones las toman los menos idóneos, por lo cual, sus contrarios estarán eternamente agradecidos.
También lo podemos observar  en las empresas en general, lo que comúnmente se denomina la fuga de talento. Lo que consiste en que los mejores profesionales de un determinado país, emigra a otro más desarrollado, al no tener las oportunidades para poder realizar sus proyectos. Lo cual hace más dramática esa diferencia entre los países.
No es una casualidad que aquellos que ofrecen mejores alternativas, tendrán a los mejores jugadores, pero no solo económicamente hablando, también en las posibilidades de progresar y aprender. No es lo mismo competir en la NBA, que una liga de tercera o sin importancia. Por lo que entramos en un círculo vicioso, si los mejores no optan por los mejores puestos, ocupados por personas con menos talento, los tendremos siempre en el otro bando, y así será complicado ganar los partidos…….