miércoles, 12 de noviembre de 2014

Globalización contra el populismo.



Últimamente, sobre todo en España, estamos observando un aumento de los casos de corrupción, no hay inocentes ya que aparecen de diferentes tendencias políticas, lo que ha llevado a incrementar aún más el grado de malestar de una sociedad, la cual ha de pagar las consecuencias de una crisis que se alarga demasiado en el tiempo.
La corrupción no es un hecho aislado de un solo país, de una cultura en concreto, es algo intrínseco  a la naturaleza humana, porque humano es caer en las tentaciones, sobre todo de índole económica. Para remediar estas debilidades, no es solo cuestión de saber elegir a las personas responsables, sino la de diseñar unos mecanismos de control para que esas irregularidades, aunque aparezcan, sean rápidamente denunciadas y enjuiciadas. Estamos hablando de una de las bases más importantes del juego democrático, el respeto al estado de derecho y a la imparcialidad de la justicia.
Sin embargo, cuando la clase política comienza a intervenir en dichas instituciones, nombrando a los responsables de las mismas, eliminando todo rasgo de independencia, llega la usurpación de las mismas como una parte más de los resortes del poder, consiguiendo, sin pudor alguno, actuar con casi absoluta impunidad, ya que lo ético tropieza con lo legal, al convertir lo no ético en normativa común, al ser aprobado políticamente. Se trata de la trampa extendida en los últimos tiempos: lo de ejercer o tomar decisiones que son poco o nada favorables a la ciudadanía, amparándose en una legalidad dictada por la misma clase política, es decir: se legisla y se ejecuta, sin miedo a la autoridad judicial.
Aunque el ciudadano apenas le importaría dicha situación, sino fuera por el escenario de penuria económica que padece. Ya que observa que ha de trabajar en peores condiciones, tanto económicas, como sociales, eso si no ha sido despedido.  Y cuando ve que los responsables de tanta desgracia, no solo siguen a sus anchas gestionando los recursos financieros, sino que todo el despendio que ha ocurrido ha de ser “rescatado” por las arcas públicas, lo que se traduce en un aumento de los impuestos, a la sufrida clase trabajadora.
El peligro que nos acecha ahora mismo, no es solo la bajada a los infiernos a causa de la crisis, aunque, como hemos visto anteriormente, unos pocos privilegiados, no solo no la sufren, sino que aumentan sus fortunas (han crecido las desigualdades sociales desde que comenzó la crisis), sino la aparición de salvadores de la patria, los cuales prometen resolver tales injusticias de la noche a la mañana.
Si hacemos una reflexión histórica, muchos héroes populares terminaron siendo aún peores que los problemas que pretendían resolver. Hablamos de Lenin, Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, dictadores militares de América Latina, etc. Los ejemplos son numerosos, pero hay denominador común, la desesperación de la población ante la pérdida de su poder adquisitivo.
Como sabemos, la sociedad esta sostenida por una clase media, la cual es la más perjudicada por ambas situaciones, por un lado, ha de pagar los platos rotos de una crisis financiera, donde los responsables han desaparecido, o simplemente no van a ser enjuiciados por sus actos, y por otro lado, también ha de sufragar los gastos de las iniciativas populistas, las cuales se definen por subvencionar a las clases más bajas, pero sin molestar a las clases altas, por lo que todo recae en la misma parte de la población.
Al final, los ricos no suelen pagar impuestos, o no en las cuantías que deberían, y la pobreza, cada vez más extendida, carece de ingresos, por lo que tampoco podrá tributar al estado, ya que las ayudas, apenas podrán satisfacer sus necesidades.
La gran consecuencia de la globalización ha sido la de llevar a las clases medias al umbral de la pobreza, ya que sus ingresos, apenas llegan para hacer frente a sus pagos. Donde los salarios no hacen más que reducirse, pero los precios no hacen más que aumentar. Si a esto, unimos a la filosofía de los partidos populistas, los cuales solo consiguen empobrecer aún más el país, nos encontramos que ambas opciones, tienen una diabólica similitud, que no es otra que aumentar la pobreza en el mundo.
Por este motivo, solo nos queda una tercera vía, que no es otra que la de apoyar y promocionar la iniciativa de emprendimiento, la creatividad y el empuje de las clases medias, no solo con subvenciones, sino con apoyos para que se genere riqueza, a la vez que empleo. Sin embargo, necesitamos, que las instituciones, y la clase política, piense y actúe en el futuro de sociedad, no en mantenerse en el poder a cualquier precio.

lunes, 13 de octubre de 2014

El ocaso de los dioses.





 Como todos sabemos, el final de las religiones politeístas, es decir, la creencia de la existencia de varios dioses. Para responder a las siempre interrogantes que la humanidad se ha planteado, como el misterio del sol, la lluvia, la noche, el fuego, etc. Hasta que llego la ideología que todo habría sido obra de un solo dios, lo cual conmociono el mundo antiguo. Aunque ese cambio, en fondo, era más sencillo, al venerar a un solo creador, en vez de un sinfín de personajes, a los cuales hoy en día se les sigue dando culto en algunas zonas del mundo, como por ejemplo en la India.

En la economía, siempre ha existido diferentes escuelas o teorías, las cuales tienen sus devotos, defensores, incluso fanáticos, los cuales pueden llegar a defender sus tesis, como de si una religión se tratara.
Hasta ahora, parecía que eran dos las vías que más seguidores tenía, una basada en la economía planificada, y otra en la libertad de los mercados. Estas filosofías tan antagonistas tuvo su espejo en la llamada guerra fría, que no era otra cosa que el gran conflicto que surgió en entre ambas, después de la segunda guerra mundial.
Cada una defendía sus argumentos con los resultados en la mano, utilizando cualquier medio mediático, deportivo o económico, para ridiculizar al rival. Aunque cada una de ellas, tenía sus virtudes y sus defectos. Y lo que empezó como una contienda intelectual, termino calando en todos los estratos de la sociedad, pero con la consabida manipulación de la información. Para que los mensajes fuera fácilmente entendidos para el resto de la población, tal y como se realizan en algunas religiones, que intentan facilitar o traducir los escritos de los libros sagrados, para poder ser asimilados por todos. Al final, hubo un vencedor, la linea liberal, la cual defendía, a grandes rasgos, que los mercados se autorregulaban, y en consecuencia la economía sería más justa, a la vez que estable. Sin embargo, al través del tiempo, hemos comprado que no es del todo así.
En estos últimos tiempos, la sociedad ha seguido progresando, y necesita que los mensajes se adecuen a la realidad, la realidad de los acontecimientos. Ya no sirven recetas adulteradas o digeridas para una mayoría. En gran parte por culpa de las nuevas tecnologías, las cuales pueden difundir las ideas y las reflexiones a cualquier lugar del mundo, y en cualquier momento.
Necesitamos ideologías realistas, creíbles, no enfocadas en el pasado, sino coherentes con el presente y sobre todo con visión de futuro. No ya como la consecuencia de una evolución intelectual, sino por la necesidad imperiosa de satisfacer a una población, cada vez más numerosa, de respuestas que se traduzcan con hechos. Ya no sirve (respetando todas las creencias), que los dioses o creadores hagan su voluntad y los demás tengamos que acatarlas. Somos nosotros los que en la mayoría de las ocasiones, directa o indirectamente, marcamos las líneas de nuestro destino.
No es de recibo que hoy en día, tengamos que sufrir las decisiones arbitrarias de una serie de dioses económicos, los cuales deciden más por su propio beneficio, en vez de satisfacer las necesidades de una sociedad, a las cuales prometieron defender.
Estos dioses, suelen alternarse en el poder, cada uno con un discurso diferente al resto, aunque, sospechosamente, obtienen parecidos resultados, o parecen responder a los mismos intereses.
Los habitantes, los ciudadanos, la humanidad en general, demanda dirigentes terrenales, los cuales no terminen endiosándose, y encerrándose en sus particulares olimpos. Necesitamos respuestas creíbles, y sobre todo, que también sean responsables de sus propios actos. Porque la humanidad continuamente ha luchado en nombre de dioses o deidades, pero inevitablemente hemos sido los de siempre, los que realmente ha sufrido las consecuencias......

lunes, 22 de septiembre de 2014

El basket económico

Hace casi una semana finalizó el mundial de baloncesto en España. Las mejores selecciones del mundo se dieron cita para ver quien era la mejor de este deporte, donde las favoritas estaban la siempre poderosa selección estadounidense y sobre todo la local, la española.
Los aficionados, entre los que me incluyo, estábamos ilusionados con que los anfitriones pudieran doblegar al poderoso equipo USA. Pero no pudo ser, en cuartos de final se entrometió la actual campeona europea, Francia. Pero, ¿porque ocurrió?. ¿Que es lo que fallo?.
Para poder entenderlo vamos a hacer un símil con la vida de un estudiante. La mayoría hemos pasado por la experiencia estudiantil, sabemos que hay que prepararse, o lo que es lo mismo, estudiar. Sin embargo, a algunos nos cuesta más que a otros, hay gente que en dos horas entiende y memoriza tranquilamente los conceptos, aunque generalmente eso les suele ocurrir a una minoría. Una vez que llegamos al examen, tenemos que rendir lo máximo en el escaso tiempo que disponemos para realizarlo, y muchas veces las preguntas parecen ciencia ficción, aunque hayas estudiado, pero ahí viene la capacidad de usar los conocimientos para aplicarlos de forma adecuada a las dificultades que se nos presenta, aquí entra sobre todo la creatividad y la capacidad de cada individuo. Por último, tendremos que explicarlo tal y como lo requiere el profesor, porque sino, podría no entender el mensaje y fracasaríamos.
El seleccionador español, no solo hay dudas de que no se preparó bien el partido; hay que recordar que el equipo español ya perdió hace un año contra su homologo francés, cuando el enfrentamiento empezó a ir mal se vio una nula capacidad de reacción, y no supo transmitir las ordenes pertinentes para cambiar el curso de los acontecimientos, pensó erróneamente, en que la improvisación les salvaría (como cuando en un examen esperamos que aparezca la Virgen y aprobemos la prueba, pero esta no suele aparecer). Al final se consumó el desastre y se volvió a tropezar con la misma piedra que hace un año.
En la economía ha sucedido igual, la famosa crisis, ya la hemos sufrido con anterioridad y puede ser que por una excesiva confianza, se hayan relajado los instrumentos de control o vigilancia para que no volviéramos a las andadas. Pero lo peor, sin duda, ha sido la nula reacción, no solo de los gobiernos, sino de los mercados, cuando la tormenta arreciaba. Sobre todo por la falta, o más bien, la nula comunicación con la población, que ha visto y ve atónita como es que sea la ciudadanía la que tenga pagar los platos rotos.
Sobre todo cuando se han observado decisiones apresuradas, más bien, improvisadas, o con recetas anticuadas, las cuales ya se han demostrado su ineficacia. Ya que nuestros dirigentes, tanto políticos como financieros, olvidan su papel de entrenadores, a la vez que su responsabilidad ante las consecuencias de sus decisiones.
El equipo campeón, no solo estuvo liderado por una leyenda del baloncesto universitario estadounidense, sino que consiguió preparar y combinar un equipo compensado, a la vez que competitivo. Implantó un juego en equipo, sin apenas figuras, en dónde cada uno sabía perfectamente lo que tenía que hacer y cuando hacerlo, ajustándose a las características del rival. Con una buena dirección, según como se iban desarrollándose los partidos.
Por ello, las claves del éxito están en: la preparación, la dirección y en la ejecución. Lamentablemente, elegimos o eligen (responsables financieros), no a los mejores entrenadores, sino a aquellos que piensan, que con un grupo de estrellas, jugando solos, todo irá como la seda...........

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Crisis o estafa?

A lo largo de la historia, la humanidad se ha enfrentado a multitud de dificultades de toda índole. Algunas han sido por razones naturales, como catástrofes o desastres medioambientales, también hemos sufrido epidemias y pandemias muy serías. Pero últimamente, las causadas por el hombre, desgraciadamente han tomado un mayor protagonismo, sobre todo en lo referente a conflictos bélicos, (desde los principios de los tiempos), pero causados, algunas veces, por crisis económicas. Sin embargo, las consecuencias de dichos conflictos han desembocado en grandes problemas para la economía mundial, a pequeña escala al principio pero de forma global en la actualidad..,. La razón más evidente es la interrelación de cada país dentro de la telaraña que se ha convertido la economía mundial, dónde nada ni nadie esta a salvo de las consecuencias de los crash que suelen azotar a los mercados financieros.
Casi siempre estos problemas venían relacionados con situaciones normales de los mercados: escasez de cosechas, aumento de la producción, descenso del consumo, etc. Situaciones que podían desembocar en hambrunas, e incluso conflictos bélicos. En la mayoría de los casos, no era un simple factor la que creara tal crisis, sino la unión de varias causas, que desembocaban en el mismo lugar y en el mismo momento, la tormenta perfecta, la cual descargaba con mayor o menor violencia.
En la actualidad, las crisis vienen causadas por los movimientos financieros, un mercado, aunque conocido hoy en día, en el pasado no tenía tanta repercusión en los mercados mundiales, hasta que llego el crash del 29. Una de las razones las encontramos en la necesidad de las empresas, gobiernos e incluso particulares, de financiarse rápidamente, y si es posible, en grandes cantidades. A cambio de ofrecer una rentabilidad, la cual, muchas veces, no se obtienen de una forma ética, aunque si legal.
¿Pero quienes dominan estos mercados financieros?¿ hay unos acontecimientos aleatorios, o hay un control sobre las acciones que se producen? Todos sabemos que hay una figura que se llama el uso de información privilegiada e los mercados bursátiles, información valiosa que nos permitiría vender o comprar acciones, sabiendo con antemano las reacciones del mercado, de ese modo adelantarnos a los competidores, no solo con el objetivo de obtener ganancias, también de dar un sonoro golpe a los mismos.
Obviamente, nadie tiene la obligación de endeudarse, nadie obliga a acudir a estos métodos de financiación. Sin embargo, el gran peso que han tenido los mismos, a la vez que las entidades financieras siempre pescan en aguas revueltas, nos hace llegar a escenarios muy peligrosos, los cuales aparecen por una nula vigilancia de los organismos que tienen que observar para que el precario equilibrio, que existe en dichos mercados, no se rompa.
Actualmente, muchos bancos han comercializado sistemas de financiación bastantes oscuros, los cuales han vendido a todo tipo de clientes. Productos ya no solo difíciles de comprender, sino de un riesgo muy alto, no solo para los clientes, sino también para los propios mercados. El afán de lucro desmesurado esta en la primera razón de estas acciones, unido a un mercado escasamente regulado; y como la mayoría de las cosas, muy por detrás de los avances de la sociedad en general. Cuando se ha intentado reaccionar, ha sido demasiado tarde.
Lo preocupante es que se sospecha que un pequeño grupo de personas y empresas, no solo tenían conocimientos de lo que pasaba, sino que sabía perfectamente el final que se acercaba. Y no solo se han obtenidos enormes beneficios, sino que las grandes pérdidas causadas, sobre todo a la ciudadanía, no solo no han sido recuperadas, sino que han de ser costeadas por las propias victimas del desastre, unido a que ninguno de los responsables ha sido juzgado por sus acciones.
No ha sido solo una estafa, sino que ha sido también un mal precedente, ya que el enorme poder que tiene el sistema financiero, el cual hay que reflotar a todo costa, incluso por encima de las necesidades humanas, nos hace pensar que este no ha sido más que un capitulo de un libro, el cual, aunque sea las circunstancias distintas, los hechos volverán a repetirse.
Lo peor que nos puede pasar al ser victima de un delito, el cual debo ser castigado, sin ser participe del mismo, veo que volverá a cometerse, y yo volveré a ser inculpado nuevamente, lo cual nos deja con una indefensión muy peligrosa.

martes, 15 de julio de 2014

El pecado original

Cuando hacíamos a primera comunión o aprendíamos la religión católica, muchos estudiábamos el catecismo, los evangelios, incluso la biblia (el antiguo y nuevo testamento), pero cuando llegaba la parte de la creación, cuando solo estaban Adán y Eva, los cuales osaron comer la manzana del árbol prohibido, cometieron un gran pecado, el cual se denomina “original”.
He aquí que todos estamos en pecado, gracias a la desobediencia cometida en el paraíso, lo cual no deja de ser cuestionable cuando uno empieza a planteárselo, porque creo que la mayoría  hemos razonado: “¿Por qué he de cargar con la culpa de una falta o delito cometido por un antepasado?”. Por un acto de egoísmo tenemos que mantener y pagar esa deuda, la cual hemos de padecer indefinidamente. ¿No parece algo injusto?
Sin entrar en inquisiciones religiosas, las cuales todas son respetables, nos encontramos con multitud de pecados originales; los cuales son herencias para las nuevas generaciones  que quieran o no tendrán que responsabilizarse de las mismas, sea justo o injusto, lo cual nos representa una sensación de que lo importante es lo que ocurre en el presente, sin importar las consecuencias del mañana.
Aunque por nuestros actos seremos enjuiciados o valorados, notamos cierto grado de impunidad en algunas acciones de ciertos colectivos, los cuales se les olvidan sus pecados, o simplemente no tienen que rendir cuentas a la sociedad, y es más, siguen en sus puestos de responsabilidad.
No es culpa de los acreedores, los cuales solo quieren ver recompensados sus esfuerzos, tanto económicos como humanos. Y lo que menos les importa es quienes han de pagarles, lo que les interesa es cobrar esa deuda. Pero cuando chocan con la realidad, que no es otra, que esa deuda es incobrable, entran en la desesperación al ver que ese dinero, que esa compensación, se ha ido al limbo.
Por este motivo, los verdaderos pecadores, saben que si cargan en personas, las cuales no pueden hacer frente a esas exigencias, ellos mantendrán sus grandes ganancias, incluso se protegerán jurídicamente de las consecuencias. Además, usarán la imposibilidad de la población, para atacar a los acreedores por su falta de sensibilidad al intentar recuperar lo que han prestado, proyectando una imagen de ente diabólico que solo busca hundir en la miseria a la población, cuando han sido ellos los que han firmado los documentos para pedir esos créditos.
Pero este círculo vicioso, lejos de ser algo puntual, más bien es general, ya que vamos perdiendo la conciencia de las acciones que realizamos, pueden ser altamente perjudiciales en el futuro, por pensar más en el presente.
No paramos en pensar en el futuro de las siguientes generaciones, de la herencia que les estamos dejando. Por lo general, se suele dejar la tierra en buen estado para que los que vengan delante tenga una oportunidad para sembrar y cosechar su sustento. El problema radica en que cada vez existe menos tierra para cultivar, y no sabemos, o no queremos buscar otras alternativas para los que vengan después.
Observamos a las nuevas generaciones, que cada vez están más apáticas, más desconcertadas, más deprimidas, y se preguntan porque tienen que vivir en un presente duro y un futuro, más bien, negro. Sin embargo, nosotros tuvimos los incentivos del estudio, de la ganas de superación, de la motivación de una nueva etapa llena de oportunidades y libertades. El resultado de los esfuerzos de nuestros progenitores.
Algo habremos hecho mal, porque hemos condenado a las siguientes generaciones a sufrir las consecuencias de nuestros pecados, que como todo pecado original, ellos tendrán que pagarlo, sin ser culpables de haberlo cometido…..

martes, 1 de julio de 2014

El proceso y el resultado



Todo nosotros hemos sido estudiantes y uno sabe, o debe saber las horas que necesita para poder enfrentarse, con algunas garantías, al examen que debe de presentarse. Lo ideal es seguir los siguientes pasos: “entender, comprender y asimilar”. Pero el tiempo utilizado varía según las personas, algunos lo realizan en menos tiempo que otros, demostrándolo, obviamente con los resultados obtenidos. Por eso, cada uno tiene un proceso o método para estudiar, el cual va cambiando a lo largo de la vida, según las dificultades que se vaya teniendo y sobre todo, por las consecuencias tanto positivas como negativas.
En las demás etapas de la vida también hay otros procesos, tales como: las relaciones sociales, profesionales, familiares, etc.; incluso nada más nacer el hombre ya verifica que ciertas acciones tienen unas reacciones en los demás, y aprende rápidamente, aquello que es útil, y lo que no, y sobre todo, se aprecian cambios constantes durante todo su proceso de desarrollo.
Sin embargo. ¿El resultado es parte del proceso o es al revés? Como todo, no hay una respuesta común o categórica, la experiencia  dice que los resultados pueden inspirar nuevos métodos, sin embargo, sin un proceso por mínimo que sea, sería complicado tener un efecto positivo, o lo que es peor, no se sabría el porqué de dicha resolución.
En muchas ocasiones  a algunas personas, generalmente englobadas geográficamente, tiene la fama de abusar de la improvisación ante las adversidades, acudiendo a la creatividad. Por otra parte, otros acuden a la planificación obsesiva de los acontecimientos  sin lugar a la flexibilidad, lo que muchas veces, deja poco espacio ante las dificultades que puedan surgir.
Pero esto no es una ciencia exacta y hemos de ser lo suficientemente pragmáticos para realizar procesos para cada circunstancia o las peculiaridades que tengan los escenarios que surgen en cada momento, o tener la capacidad para adaptarse rápidamente a los imprevistos.
A veces es desesperante, sobre todo en temas económicos, como ciertos procesos, aunque demostradamente han resultado negativos, siguen aplicándose a rajatabla, como si de una cuestión religiosa se tratará, sin ninguna oportunidad a la creatividad. Simplemente porque no se quiere investigar nuevas fórmulas, sobre todo para hacer frente a las nuevas necesidades de la población.
Porque vivimos en un mundo de continuos cambios, los cuales en la mayoría de las ocasiones son difíciles de asimilar, e incluso nos desbordan. Ante estos nuevos retos, no podemos acometerlos como modelos antiguos porque las personas ya no piensan, ni reaccionan de la misma manera. No podemos seguir con los mismos procesos porque sean conocidos, o porque nos sintamos más cómodos, o porque lamentablemente no sabemos usar ningún otro.
Al final, o cambiamos, o el propio entorno nos hará cambiar. Y no olvidemos que los resultados de otros influirán en nuestras formas de hacer las cosas si queremos conseguir las mismas metas, pero no serán eternos en el tiempo, más bien, todo irá mucho más rápido.
Como en la película de la vida, como diría cualquier gran actor: “La improvisación  es buena, siempre y cuando este bajo un guión”. Si sabemos a dónde queremos ir a  parar, no solo es importante el destino que queramos conseguir, sino, que no perdamos de vista el camino que estamos recorriendo, para no salirnos del él.

jueves, 12 de junio de 2014

La cosecha



Aunque vivamos en las ciudades, todos sabemos la importancia de la agricultura y de la ganadería, porque sencillamente, sería complicado poder subsistir al día a día. Todos necesitamos alimentarnos y sobre todo, tener la seguridad de las suficientes provisiones para los días, meses, incluso años venideros.
También sabemos que dichas acciones, no se hacen de la noche a la mañana, se necesita tiempo, planificación, y aunque no nos guste, del capricho de la madre naturaleza, la cual puede ser caprichosa, para lo bueno, y para lo malo.
He aquí que el progreso humano, ha conseguido de alguna forma burlar o engañar a las inclemencias del tiempo, utilizando medios alternativos como los famosos viveros, los cuales pueden producir todo el año, a gran escala, sin importar las temporadas y eludiendo indirectamente las sequias. De este modo, se garantizan las cantidades necesarias para poder abastecer a cada vez más consumidores que necesitan alimentarse en nuestro mundo.
En la economía, ha existido un símil parecido, sencillamente la bonanza económicas y las crisis, podrían ser explicadas por las reacciones de la naturaleza económica, en un sentido u otro. Y en muchas ocasiones, sobreviene una gran tormenta, como un conflicto bélico, que lleva al traste toda la cosecha que existía. Y no hay más remedio que empezar desde cero. Porque no solo ha de recuperarse la tierra para poder sembrar, sino esperar un tiempo para que la misma dé sus frutos. Algo que puede ser un drama, ante la inmediatez de los afectados que exigen satisfacer sus necesidades.
Pero también han aparecido unos viveros financieros, los cuales quieren obtener unos frutos, sin tener que depender de factores externos que pueden limitar sus acciones. Todos sabemos que los mercados financieros, juegan a un juego aparte, con reglas diferentes. Sin embargo, su incidencia en la sociedad es tan evidente, que cualquier error o traspié, trae grandes consecuencias.
Sin embargo, no estamos libres del todo de los cambios naturales que pueden ocurrir a nuestro alrededor. Los viveros, necesitan riego y tierra para poder funcionar, pero si se sobrexplota dichos recursos, de nada serviría lo anteriormente comentado si perdemos lo esencial. La tierra necesita su tiempo, sino, como todos los recursos, se quedará agotada.
El dilema es si podemos tener la paciencia necesaria para que esos recursos puedan recuperarse o administrarlos sabiamente para evitar su desaparición, porque de nada nos sirve que todos queramos plantar árboles, si la tierra no es lo suficientemente fértil, ni tenemos el riego para mantenerlos.
Se nos presenta esta gran incógnita. ¿Cómo podemos seguir teniendo un crecimiento para poder tener una economía saneada, cuando la sociedad esta tan debilitada? Recordemos que las economías dependen de las personas, como las cosechas de las propias plantas…….